
Nuestra historia
Una historia de familia en una receta.
Una historia de tradición y de un sabor que sigue vivo. Mi abuelita lo hacía así. Nosotros no le hemos cambiado nada.

Capítulo 1
Todo empezó en una cocina.
Esta receta nació en una cocina de familia. Antes de que hubiera botellas, etiquetas o un nombre en una puerta, había una olla, un fuego y alguien que sabía cuándo estaba lista la mezcla.
Rivas sembró cacao durante generaciones, y el refresco de cacao fue parte de esa tierra: se hacía en casa, se tomaba bien frío y se compartía en la mesa.

Capítulo 2
Aprendido con las manos.
La receta nunca estuvo escrita en un manual. Se aprendió mirando, probando y repitiendo, hasta que las manos supieron el punto exacto del cacao, la canela y la leche.
Se pasaba de una persona a otra, al lado del fuego, cuando alguien tostaba el cacao y otra miraba.

Capítulo 3
De una generación a otra.
La receta pasó de mano en mano, de una generación a la siguiente. Cada una la cuidó y la entregó como la recibió, siempre con el mismo cariño.
Hoy la seguimos haciendo en Rivas, a mano, en tandas pequeñas. Lo que tomás hoy se hizo hoy en la mañana.

Lo que sigue igual
La receta permanece.
No le ponemos nada que no le ponía tu abuela. Estos pasos son los mismos de siempre.
- Tostar en comal
- Moler en el molino, con arroz y canela
- Cocinar con leche
- Colar con paño
- Servir bien frío
Hoy
Una nueva presentación para lo de siempre.
Lo único que cambió es el envase. Ahora lo encontrás en tres tamaños: 500 ml, 1 litro y medio galón.

Para cerrar
De nuestra familia a la tuya.
Hecho en Rivas, a mano, con la receta de siempre. Probalo y contanos a qué te sabe.
¿Compartimos un cacao?
Pedilo hoy y te lo llevamos bien frío, en Rivas o en San Juan del Sur.
O encontralo cerca de vos